Kuskulito's txoko

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Juegos: JUGAR CON LA BOLA

Escrito por kuskulito 15-07-2010 en General. Comentarios (0)

Y con este juego termino ya de explicaros los 4 juegos que os dije que a Nelo más le gustan. El resto eran para cuando salía de su caja, pero este es para que se entretenga dentro.

En las tiendas de animales e incluso en supermercados, venden unas esfera-jaulas en las que meter verdura para conejos y cobayos. Distintas marcas los tienen comercializados y los hay de distintos tamaños, con una campanita colgando o sin ella, pero en general el enganche a la jaula es el mismo.



La de Nelo es de un tamaño muy adecuado para cobayos y es de color verde, de la marca Friskies. Me costó unos 3 euros y la compré en unos grandes almacenes. Yo se la lleno de escarola; la comida de la bola, al no estar en el suelo, está limpia y el cobayo se divierte poniéndose de pie y apoyándose en ella para sacar la comida de dentro.

Juegos: PASEAR

Escrito por kuskulito 06-05-2010 en General. Comentarios (0)
He descubierto que mi cobayo tiene un nuevo hobby, ha descubierto lo que quiere ser de mayor: Nelo quiere ser EXPLORADOR. Siempre ha sido un cobayo muy jugador y cariñoso, no de ésos a los que les gusta que les acaricien y estar en brazos, pero sí estar en el suelo acompañado de alguien que le diga cositas.

Tuve una cobaya, Untxi, que salía ella sola de la caja que tenía empujando dos álbumes de fotos tamaño grande, abría las puertas con el morro y se venía a los pies de mi madre, al lado de la estufa. Un día nos lo encontramos detrás del bidé, otro dentro de un elefante de cerámica que tenía un agujero en el centro. Cuando nos veía, salía corriendo como nunca he visto correr a un cobayo, derrapaba y todo, sabía que no tenía que andar por ahí.

Pues bien, el otro día le dije a Nelo que me siguiera. Él siempre está en la sala y como mucho sale al hall, pero le dije que me acompañara y, no sé porqué, le dio por hacerlo. Fue avanzando detrás de mí por el pasillo hasta que se encontró con un cruce: habitación a la izquierda, habitación en frente y, al final de otro tramo de pasillo, habitación a la derecha.

Se lo pensó y decidió: primero la de la izquierda. Al entrar, algo sucedía; a cada paso que daba sus uñitas hacían un ruido arañando el parqué. Cla-cla-cla... eso de caminar y que sus pasos hicieran ruido le encantó, como cuando una niña taconea al caminar. En la habitación había alfombras, mesitas, cortinas distintas, nuevos olores... Dejó su rastro (qué fino me ha quedado, oye) y se aventuró a la siguiente puerta.

La habitación del frente era mi dormitorio. Había una cama, una alfombra verde con hilitos, un escritorio... El suelo también hacía ruido, pero no era lo mismo. No le gustó. Casi ni dejó caquitas. Se fue a la tercera y última habitación desconocida, al final del último tramo de pasillo.

La habitación de mis padres, con un suelo que sonaba más que ninguno, y la más oscura. La cama era muy grande y por debajo había motas de polvo que, desconozco porqué, le encanta zamparse. Yo le digo que no lo haga, Nelo me dice que no lo volverá a hacer, pero le pillo con pelusas en los bigotes, como un niño que come chocolate y dice que no ha sido. Dos alfombras muy nuevas de color caldera, con hilos de los que estirar. Mi padre se enfadó mucho al ver todas las cacas y pipís que había en la suya, pero el bicho prefiere, de todas las de la casa, esa alfombra.

Se puso tan contento con la habitación de mis padres que empezó a chillar y a correr dando saltitos. Desde entonces cuando no hace frío le gusta venir conmigo y hacer ese recorrido en ese orden concreto. Si yo no voy no le gusta tanto, se siente solo y jugar con amigos es más divertido: le hago el túnel, le digo cosas... Ha llegado a repetir la jugada 3 veces seguidas, luego le voy cerrando las puertas para que no le quede más remedio que ir de vuelta a la sala.

En distancia-cobayo es un buen paseo lo que hace. Está bien que vaya solo, que explore a su gusto, pero si tenéis ventanas abiertas, cables o apuntes por el suelo, ¡al loro!

Juegos: CARRERITAS

Escrito por kuskulito 06-05-2010 en General. Comentarios (0)
Otra forma de jugar con un cobayo es haciendo una cosa que les divierte, les entretiene y les conviene: correr. Algunos conejillos de Indias lo hacen instintivamente, se ponen a correr ellos solos y dan vueltas y hacen circuitos; con sus patitas cortas alcanzan velocidades insospechadas y combinan el trote con saltitos.

Nelo corre él solo por la mañana, sobre todo cuando le estamos preparando la caja. Oye que alguien viene con la bolsa de la basura y empieza a correr alrededor de mis pies, hasta las cortinas, debajo de la butaca, esquivando las patas de la mesa. ¡¡Fium-fium...!! Sólo se ve una mancha blanca, canela y chocolate cruzando la sala de una punta a la otra. Si tiene un buen día, puede hacer las carreritas él solo por su cuenta sin que nadie le diga nada. Es muy bonito ver a un cobayo correr porque está feliz, tras el recorrido para y se te queda mirando para que le digas algo:

-¡Nelo! ¡Guapetón!

Y vuelve a seguir corriendo hasta que el pobre cae rendido, exhausto, a dormir una siesta.

Antes de meterlo en su caja a la noche me pongo delante de Nelo en un lado de la sala y le digo:

-Nelo, ¡vamos a correr!

Y al verme correr a mí empieza a seguirme todo lo rápido que puede (o que le apetece ese día). Llegamos al final de sala. Quien tenga un cobayo ya se habrá dado cuenta: los cobayos son TRAMPOSOS, les gusta ganar. Como sabe que después de ir hay que volver, no llega hasta el final y se esconde debajo de la mesita, para adelantarme a la vuelta. (¡QUÉ LISTO ES!). Pero bueno, para que vuelva yo le digo:

-¿Y ahora? ¿Y ahora? Ahora... ¡la VUELTA!

Y empiezo a correr hacia el punto de partida y Nelo me sigue por detrás. Al llegar, hay recompensa: un puñadito de comida.

Tened cuidado por dónde pisáis y todo irá bien, tendréis un cobayo ejercitado y feliz.

Juegos: TÚNEL

Escrito por kuskulito 19-04-2010 en General. Comentarios (0)
Este juego lo solemos hacer Nelo y yo durante el día y a la noche, después de correr. Básicamente me pongo a cuatro patas, con las rodillas clavadas en el suelo y apoyada en las manos o antebrazos; es un poco molesto, al final me duele la cabeza de mirar para abajo, por eso a veces no apoyo las manos y simplemente estoy sobre mis rodillas.

El cobayo tiene que poder pasar entre el espacio que se nos queda entre las rodillas, pero no hace falta que estén muy separadas. A la noche, como yo ya tengo el pijama y la bata puestos, la bata cuelga y parecen las sayas de una mesa, creando un espacio bastante oscuro.

Miro a Nelo y con las manos le digo que se acerque. Viene haciendo sus ruiditos de agua y pasa entre mis antebrazos o manos. La bata le roza en la carita y le hace mucha gracia, la busca. Luego sigue avanzando y sale empujando la batita por entre mis pies.

No es fácil explicarlo, pero espero que lo hayáis entendido. Para él el túnel lo formo yo estando a cuatro patas y entra por un lado y sale por el otro. En ocasiones se sienta dentro y a mí me empieza a doler la espalda, pero qué se le va a hacer... A Nelo le gusta dar con la nariz en la cruz que llevo de colgante y juega con ella. Otras veces, junta su nariz con la mía. Si hay suerte me deja que le dé un besito entre las orejas, pero es un poco asustadizo y eso de que por arriba le vengan a él no le va. Aquí tenéis una foto que le saqué, se le ve a él entre las rodillas (tuve que girar la foto).



Os aviso: si vuestro conejillo de Indias no tiene espacio suficiente pasa pasar, es posible que os empuje con su morro, dándo cabezazos o incluso pataditas.

Juegos: ESCONDITE

Escrito por kuskulito 08-04-2010 en General. Comentarios (0)
A los cobayos les gusta esconderse debajo de mesas, sayas, mantas que están tiradas por el suelo, etc. Detrás o debajo. Nelo suele esconderse en alguna parte y espera que lo encuentre. Si le llamo y no viene, es que quiere jugar. Empiezo a mirar por los sitios que más frecuenta (detrás de muebles o mantas) y, mientras, le voy diciendo:

-¿Y Nelo? ¿Dónde está Nelo? No lo encuentro, ¿dónde se habrá metido...?

Muchas veces ya lo he calao y sé dónde está, porque le veo el culito o algo se mueve. Pero sigo por ahí llamándole, hasta que me agacho y me pongo delante suyo, cara a cara. Entonces le digo:

-¡Ahí está Nelo!

Al bicho le encanta, me empieza a decir cositas y luego me ronea. Otras veces soy yo la que se esconde; como con los niños cuando juegan a cucú tras. Escondo la cara mirando al suelo y poniendo las manos delante. A veces le digo:

-No estoy.

Y él viene y con su hocico me empieza a dar golpecitos y a hacerme ruidos. Termina metiéndose entre mis manos y poniéndose cara a cara conmigo.

-Muy bien, me has encontrado.

No todos los días jugamos a este juego; no ha necesitado nunca recompensas para hacerlo, simplemente le gusta.